• Facebook icono social
  • Instagram
  • Icono social Twitter
  • Icono social LinkedIn
  • María José Santín Rodríguez

Las preocupaciones son como las bicicletas estáticas: te cansan pero no te llevan a ninguna parte



Las "preocupaciones" son ineficaces en sí mismas. Vivir con pensamientos recurrentes en cuanto a los posibles acontecimientos negativos que pueden ocurrir en el futuro, no sólo es ineficaz, sino que es una característica de estar viviendo con ansiedad. Estar preocupado e intentar anticiparse a os acontecimientos son dos de las características más habituales de las persona con este tipo de problemas.


Desde pequeños nos enseñan a preocuparnos, a estar alerta. Nos dicen que estar preocupados es signo de personas responsables, es una manera de prevenir riesgos futuros. Nos graban a fuego que preocuparse es la mejor forma de que salgan las cosas bien. Esto no es cierto, si salen las cosas bien es porque nos hemos "ocupado" de ellas no "preocupados" por ellas.

Romper este aprendizaje no es fácil. La creencia de que la preocupación es útil, es sólo una de las creencias que están instauradas en nosotros, que nos llevan a meternos en psicotrampas habitualmente. Los profesionales de la salud emocional les llamamos creencias o ideas irracionales.


Albert Ellis, creador de la Terapia Emocional Emotiva explica como estas ideas generan esquemas mentales distorsionados y por lo tanto un gran sufrimiento en las personas. Así mismo puso de manifiesto que todos y todas,de alguna manera,  las tenemos presentes.

Ellis enuncia 11 ideas irracionales y algunas de ellas hacen mención especial a las preocupaciones. Analizarlas nos pueden ayudar a explicar el fenómeno de lo inútil que es sufrir. También, María Jesús Alava Reyes, psicóloga de renombre editó su éxito "La inutilidad del sufrimiento" dónde analiza extensamente y ejemplifica esta afirmación y sus consecuencias.


Como Ellis anuncia, muchas personas  sienten  "si algo es o puede ser peligroso o temible, me debo sentir inquieto por ello y además pensar constantemente en la probabilidad de que ocurra". Si estamos convencidos de que pensar constantemente en algo puede hacer que ocurra, o evitar que ocurra, no existirían problemas para nosotros porque se volatizarían. Así de sencillo. Pero esta no es la realidad.


Al tiempo que si damos por hecho que por pensar en algo no ocurriría tendríamos que dar por hecho lo contrario. Por pensar en algo muy muy bueno, entonces nos va a ocurrir. Por ejemplo "si pienso en que me toque la lotería, entonces me toca". A nadie se le ocurriría llegar a esta conclusión a no ser que tenga ideas mágicas o delirantes.


Detrás de las preocupaciones se esconde el miedo. Y los miedos no nos ayudan a evitar los peligros más bien todo lo contrario. El miedo nos paraliza, nos hace vivir como catástrofes situaciones comunes de incertidumbre y nos agota.


"Algo parecido a montar en bicicleta estática, nos cansa enormemente pero no nos lleva a ninguna parte".


El agotamiento mental de la preocupación puede enfermarnos el cuerpo (enfermedad psicosomática), así dolores de estómago, dolores de cabeza, lumbalgias, urticarias están diciéndonos que tenemos algo emocional que resolver o que quizá en lugar de gastar nuestras energías en ocuparnos de un asusto. las gastamos en pensar sus consecuencias terribles.


Al final nos hemos metido en una encrucijada o Psicotrampa:


"Cuanto más me preocupo, más me agoto. Y cuanto más me agoto menos fuerza tengo para ocuparme de los problemas por lo que aumenta mi nivel de preocupación".


Cuando llegamos a esta reflexión y entendemos racionalmente que el camino de la preocupación no nos lleva a ninguna parte ¿qué poder hacer?.


Me encuentro pacientes que siguen una lógica buena en el proceso del entendimiento y "el darse cuenta" de lo que racionalmente es correcto, pero no pueden parar de pensar y preocuparse. A veces se convierte en verdaderas obsesiones.


Paso a realizara algunas de las propuestas, algunas sencillas y otras más complicadas que conllevan ayuda profesional para poder salir de esta psicotrampa:


1. Si preocuparme no ha servido para solucionar el problema ya, debemos intentar hacer otra cosa diferente. Salimos así del mensaje "si hacemos lo mismo obtendremos los mismos resultados". En general pasar del pensar al hacer.


2. Analizar si el problema que me preocupa está en mi mano poder solucionarlo o en realidad depende del cambio de otras personas. Este es el caso que más me encuentro en consulta y que más hace sufrir porque lleva a la persona a un callejón sin salida (aunque encontráramos la solución no es válida si no la ha encontrado el otro por sí mismo). Como ejemplo de este caso están familiares de personas dependientes a sustancias adictivas, padres que optan por asumir responsabilidades de sus hijos ante sus problema o parejas que asumen los problemas de salud del otro como propios cuando el compañero/a opta por no cuidarse.


En este caso si el otro no quiere cambiar, tienes que cambiar tú, ya que sólo cambia aquel que quiere cambiar. Muchas veces hay que elaborar un duelo al darnos cuenta de esto. Esta situación entristece, pero hay que dejar el espacio suficiente para ver si el otro quiere cambiar y aceptar si no quiere hacerlo. Tomando nosotros también nuestras decisiones para caminar hacia la felicidad propia.


3. Cuando el pensamiento de preocupación ocupa todo el día una buena opción es enseñarle a nuestro cerebro a dedicar sólo un tiempo al día para preocuparse, pero un tiempo obligatorio. Es una forma de coger un hábito y que no nos inunda todo el día.


4. Para trabajar el miedo tenemos que mirarlo a la cara para que desaparezca. Existen distintas técnicas para esto y el especialista decide cual conviene según el tipo de miedo. Esta opción la marca el terapeuta dando como resultado un alivio importante en el nivel de sufrimiento.


5. Por último cuando la preocupación se ha vuelto un pensamiento obsesivo, la mejor opción es saturarse del mismo. Como dice una estratagema china " a veces para que algo se enderece debe retorcerse aún más". De nuevo en este caso de trastorno obsesivo la ayuda la aporta un profesional especializados. Los resultados de la psicoterapia estratégica en este tipo de trastornos tienen una alta eficiencia.


Ya sabes, cuando las preocupaciones te aborden y bloqueen piensa en cambiar la bici estática por la bici de montaña, te llevará a otros lugares y te ofrecerá nuevos paisajes. Sólo caminando encontramos los senderos.


Un abrazo afectuoso.


María José Santín


Psicológa Estratégica, Sexóloga y Terapeuta de Pareja

0 vistas