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  • María José Santín Rodríguez

¿Sexuar(se)? ¿Sexar(se)?¿Sensar(se)? ¿Erotizar(se)? Ni todo es igual, ni todo es lo mismo



¿Por qué los sexólogos utilizáis palabras tan poco comunes? ¿Por qué usáis términos que casi no conocemos o incluso no hemos oído? Estas preguntas me las han realizado algunos pacientes, personas que asisten a alguna conferencia, parejas que acuden a terapia y profesionales no sexólogos.

No es por ponerlo difícil, ni por querer despistaros. La cuestión tiene más miga. Sabemos que el lenguaje crea realidades y el lenguaje sexológico también. Esto significa que según podamos nombrar lo que sentimos, lo que pensamos, lo que hacemos y lo que somos como sujetos sexuados, nuestra realidad será más amplia, tomaremos más perspectiva y seremos más flexibles con nosotros mismos y con los demás.

Las palabras nombran los conceptos y los conceptos nos ayudan a entendernos. El problema se presenta cuando, existiendo palabras que nombran conceptos en la sexualidad, siguen sin tener el calado esperado, siguen sin estar en el ideario educativo común o sin incorporarse en los diccionarios oficiales.

Así, aún siendo la Sexología una ciencia rica y precisa, el "sexo" sigue significando para la mayoría de los hombres y mujeres, casi en exclusiva,  lo que tiene que ver con los genitales y lo que hacemos con ellos. El sexo sigue teniendo el significado del antiguo paradigma del "Locus Genitales". Se identifica con el sexo como conducta, es decir, como "el sexo que se hace". 

El sexo tiene que ver con lo que hacemos ¡claro! y lo que tenemos ¡también!, pero sobre todo con lo que somos, es decir,  con esto de ser hombres y mujeres.  El estudio del sexo es también el estudio "de los sexos" con toda las variedades posibles de ser sexuados. Pero la realidad es que este estudio del sexo en su profundidad y riqueza sigue siendo para unos pocos interesados en su teoría, en lugar de ser materia universal para todos y todas.

Y es por esto, que únicamente si has recibido una Educación Sexual con Sexología y Pedagogía o has pasado por una Terapia sexológica  quizá hayas podido oír e interiorizar verbos como "sexuar", "sexar", "sensar", "erotizar", "hedonizar" o palabras como "amatoria", "ginerasta" o "anderasta", "biografía sexual", "intersexualidad" o "focalización sensorial".

Así que, ni todo es igual, ni todo es lo mismo. Aunque parezca que todo es lo mismo y todo sea igual.

El sexo se estudia, el sexo se piensa. El sexo tiene una riqueza exquisita con conceptos que explican maravillosamente su naturaleza. Pero lo cierto es que se tiene que ser un poco inquieto y curioso para encontrarlos.

Tendríamos que reflexionar también, que según nos hayan hecho las preguntas, habremos encontrado las respuestas. Según nos hayan educado sobre el significado de la sexualidad, ya sea nuestros padres, educadores y personal sanitario, así habremos interiorizado su significado.

A modo de ejemplo, no es lo mismo que yo pregunte en mi consulta ante una dificultad sexual,  únicamente de esta forma:

¿Cuántas veces? 

¿Qué tamaño?

¿Cuántas enfermedades?

¿Cuántas novias?

¿Cuántos gatillazos?

¿Cuánto aguantas?

¿Cuántos orgasmos?  

O que yo añada y entremezcle preguntas como: 

¿Puedes realizarme tu biografía sexuada? 

¿Realizamos tu pared de ladrillos en este momento de tu sexuación? 

¿Cuál es tu identidad sexual? ¿Por qué lo sabes?

¿Lo femenino está solo en las mujeres? ¿Lo masculino es sólo cosa de hombres?

¿Hacia dónde van tus deseos?

¿Es lo mismo satisfacción que orgasmo?

¿Crees que lo que os pasa es una disfunción o una dificultad?

¿El placer se encuentra o se busca? 

¿Que diferencia y semeja la respuesta sexual femenina y masculina? 

¿Cómo crees que puede mejorar vuestro "arte de amar"?.

Las primeras preguntas llevan a unas respuestas, a un camino. Las segundas preguntas lleva a otras respuestas y a otros caminos. 

Las primeras preguntas llevan al camino de lo cuantificable, de las conductas. Muchas veces de lo obligatorio o de lo normal/anormal. Y las segundas nos llevan al camino del sexo en su amplia conceptualización. Nos llevan también al camino del "sexo que se siente" y al "sexo que se es", nos ayuda a entender nuestras conductas, nos ayuda a comprender nuestra dimensión sexuada.

Y es por esto que insistimos en hacer entender el lenguaje sexológico, porque abre puertas al entendimiento personal y al entendimiento de las relaciones. 

El lenguaje sexológico construye y pone palabras a aquello que sentimos y vivimos como sujetos sexuados. A modo de pincelada y con objeto de generar inquietudes para profundizar, os dejo un esbozo de algunos de nuestros verbos más comunes:

1. Sexuar(se) o proceso de sexuarnos a lo largo de la vida. Conforma nuestra biografía sexuada. Explica el hecho de ir construyéndonos como el hombre y la mujer que somos. Se inicia el nacimiento y finaliza con la muerte. Este verbo nos lleva a salir de trampas importantes, nos ayuda entender la sexualidad como algo dinámico y vivencial. No estático y definitivo.

2. Sexar(se) o identificación propia como en uno u otro sexo. Tiene que ver con sentirme o con identificarme, mi identidad sexual. También tiene que ver con cómo los demás me identifican como hombre o mujer. Es un importante verbo en el que profundizar: ¿qué ocurre cuando ambos procesos el interno y externo no son coincidentes?

3. Sensar(se) o disfrute de las sensaciones a través de los sentidos. No percepciones ni sentimientos sino la expresión más pequeña y mágica por la que se inicia el proceso de percibir y sentir. Nuestro cuerpo a través del tacto, la vista, el olfato y el oído, nos ofrece la puerta de entrada al deseo y al disfrute.

4. Erotizar(se) o cómo indagamos, buscamos y desarrollamos nuestros deseos y fantasías. Es un proceso interno y subjetivo. Este verbo nos ayuda a pasar de vivir nuestras conductas sexuales en concordancia con nuestros deseos, es entenderse y estudiarse en lo que es apetecible. Este verbo nos ayuda a salir de trampas como entender el sexo "como lo que toca" o entender el sexo "como lo que me es deseable". Se sale de la obligación y se entra en lo placentero.

5.  Amar (nos) o cómo siento el deseo de estar con el otro o la otra, de construir-con, de compartir-con, de erotizarme con y realizar conductas placenteras-con. Enamorar-se viene de En- amor- arte o Arte de Amar. Entender el Arte de Amar o Amatoria es entender nuestros modos de amar, lo que hacemos y nos da placer. Aquello que realizamos para satisfacer nuestros deseos. Cada relación construye su propio Arte de Amar, construye sus cómos, sus cuándos y sus qués.

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Porque sabemos que cada sexualidad tiene que ver con el proceso de sexuación, la alosexación, el cuánto nos queremos por ser el hombre y la mujer que somos, el disfrute al sensar-se, la forma de erotizar-se y de los comportamientos sexuales y conductas. Y además sabemos que pueden existir dificultades en los diferentes procesos y que muchas de estas dificultades no aparecerían "estudiando más sexo" que "haciendo más o menos sexo" , os recomiendo su estudio. 

¿Por dónde empezar? Os propongo algunas opciones de lectura para aquellos que querais pensar y estudiar sobre sexo.

1. Para llevarse una idea general os recomiendo el libro:

      "Comprimidos de Sexo para pensar: genitales y generación". ISESUS. Joserra Landa.

2. Para saber lo que ha significado el descubrimiento del estudio de ser sexuado como tanto a nivel personal como a nivel de relación de pareja, el libro:

      "Inteligencia de Pareja". Pilar Fernández y María José Santín.

3. Para estudiar el sexo en profundidad y si se genera el gusanillo profesional, la recomendación sin duda es el Insitituto de Ciencias Sexológicas (INCISEX)

www.sexologiaenincisex.com

Ya sabéis: ahora ¡a estudiar!

Un abrazo

María José

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