• María José Santín Rodríguez

Si un monstruo viene a verte, habla con él: pero no le des de comer



Parece que Juan Antonio Bayona  se ha colado de alguna manera en alguna consulta de psicología para hacer el film "Un monstruo viene a verme". ¿Has visto la película? ¿Alguna vez ha venido un monstruo a verte?


Desde que salí de la sala del cine me vinieron a la cabeza las veces que he oído en la consulta cómo muchas preocupaciones, frustraciones, dolencias, dudas y obsesiones son nombradas como "monstruos" por los hombres y mujeres que acuden a terapia. 


Esta semana, sin ir más lejos, un chico joven que acude a verme,  me dijo literalmente lo siguiente: "lo que siento es como si tuviese un monstruo detrás de mí, que le llevo conmigo aquí -me señala la espalda- en la chepa, con garras y que me asusta, me aterroriza".


Mi paciente no había acudido al cine esta semana, por lo que no había visto la película,  y lo que le ocurre es que vive con ansiedad desde hace 15 años. Y no es ni mucho menos la primera vez que oigo esta comparación.


Cuándo aparece en tu vida, o lo que puede decirte, suele coincidir con algunas dificultades que puedes estar viviendo. Suelo escuchar:


"aparece cuando menos te lo esperas", generalmente cuando se vive con ataques de pánico.

- "cuanto más luchas porque el monstruo se marche, más aparece", en las obsesionesy las preocupaciones.

- "está siempre detrás de la puerta, está ahí fuera en el mundo", en la agorafobia.

- "cuanto más quiero a alguien el monstruo de la duda más aparece" en dificultades eróticas.

- "el monstruo me hace sentir que yo no puedo hacer cosas por mi misma", en procesos ansiosos depresivos.


Es tan habitual en consulta hablar de monstruos que incluso hay un manual que utilizo desde hace años, que es muy sencillo pero inmensamente útil. El libro "Convivir con el pánico y mejorar la autoestima" de Bev Aisbett desde el principio compara el pánico con un monstruo y enseña a la persona a domesticarlo y convivir con él. Si consideras que vives con algún monstruo te lo recomiendo especialmente.


¿Cuál es el origen de que puedas convivir con un monstruo?


Siempre detrás de los monstruos se oculta el miedo. Ese miedo que en un inicio ha podido ser real, pero que acaba por convertirse en desproporcionado, en exagerado,  llegando a hacerte sentir incapaz en muchos sentidos. Un ejemplo es cuando el monstruo se manifiesta en un ataque de pánico; si lo has vivido, sabes de lo que hablo. El miedo, manifestado como monstruo, es el origen de todas las manifestaciones de la ansiedad.


El miedo es una emoción que tiene un sentido biológico y evolutivo muy importante, que es el de sobrevivir,  y sentirlo es fundamental. Por ejemplo, si te va a atropellar un coche. Esa situación hace que el sistema simpático del cuerpo se ponga en marcha para que puedas reaccionar dando un salto, gritar al coche o apartarte en muy poco tiempo y evitar el atropello.


Pero el problema surge cuando reaccionas del mismo modo ante hechos de la vida que no son una amenaza real sino imaginada o anticipada y realmente el cerebro es tan "tonto" que a veces no sabe distinguir entre imágenes reales o inventadas y reacciona igual.


Esto significa que en la mayoría de las ocasiones se cae en una trampa y, lo creas o no, ¡somos nosotros mismos los que creamos el miedo, el pánico o lo que es lo mismo el monstruo!


¿Y cuál es la razón de haber llegado a crear mi monstruo?


Existen varias razones: has podido crecer con padres miedosos, has podido soportar una situación estresante durante mucho tiempo y tu mente puede estar acostumbrada a vivir en continuo sobresalto. También has podido vivir una única experiencia traumática pero muy grave, o has podido evitar situaciones por sentir miedo,  pero sin darte cuenta que cuanto más has evitado situaciones, más grande es el monstruo y con más poder.


Es cuando te das cuenta que tú mismo has creado tu propio monstruo particular, tú le has dado poder; pero la buena noticia es que tú puedes quitárselo.


Y ahora ¿qué hago con mi monstruo particular?


Ahora que tienes tú monstruo particular, con garras, ojos rojos, y lo más feo posible, le has dado cabida para que aparezca con síntomas físicos en tu cuerpo, o en modo de pensamientos recurrentes y le dejas entrar libremente en tu vida, ¿qué puedes hacer?


1. En primer lugar es aceptar que vives con tu monstruo y es por este motivo por lo que le tienes que hacer pasar, sentarlo a tú lado y hablar con él. Puede que nos cueste,  pero cuanto más queramos alejarlo más aparecerá,  y sin embargo en cuanto lo hagas pasar y le mires a la cara ya va a perder mucho de su poder. Es lo que en psicología conocemos como "externalizar el miedo" o "aceptarlo". Y esto no significa que te tenga que gustar (de hecho puedes odiarlo);  pero es alguien con quien tienes que vivir, al menos de momento. 

Hablar con él es decirle: "ya sé que estás aquí y no voy a intentar que te vayas, simplemente voy a seguir con mi vida, voy a hacer las cosas que me tocan hoy a pesar de que te hayas presentado". Y continuar. Esto le descoloca.


2. Mientras lo tengas al lado, seguir con tu vida, con actividades que te gusten, pero sencillas. Es fundamental. Puedes llevarle contigo, pero  no puedes darle de comer.

No alimentarle, significa exactamente no hablar de él de forma continua. Puedes tener un confidente, un familiar, el terapeuta; pero cuando le das mucho protagonismo en tu vida hablando todo el tiempo de él, se hace más grande. 

Como ejemplo, en consulta se suele recomendar la "conjura de silencio sobre él en familia" aunque se le puede aconsejar a la persona un tiempo limitado al día para sacarlo a pasear y fuera de ese tiempo no hacerlo.


3. Puede que los monstruos en un inicio hayan podido llenarte la vida, pero por muy duros y malos que sean, también se cansan. Si observas, con el tiempo cada vez va apareciendo en menos ocasiones y es importante que te centres en esos momentos. ¡Hasta Aquiles tenía su talón!

Por lo tanto, déjale estar, sin darle de comer hasta que se aburra.


4. Otras veces puede que tu monstruo sea más bien como un fantasma. Los fantasmas de sábana blanca tienen truco. Y el truco es tirar de la sábana ¿qué queda entonces del fantasma? Nada. ¡Eureka!

Es el caso de las fobias, quitarle la sábana al fantasma, es exponerte a las situaciones que más temes. El terapeuta te ayuda a hacerlo progresivamente pero sin pausa. 

Cuando descubras que al quitar la sábana, no queda nada, será una liberación maravillosa para ti. Habrá perdido todo su poder.


5. Ya solo tienes que experimentar que cuando más te empeñes en llamarlo, ya se habrá cansado de ti, probablemente.


¿Qué me ha enseñado mi monstruo?


Si has vivido esta experiencia, si has sentido miedo y terror, cuando pasa el tiempo y miras hacia atrás: ¿qué sientes que has aprendido?


Muchas veces las personas sienten que han aprendido a convivir con el pánico y que les ha hecho más fuertes, que quizá su existencia y creación tuvo un significado. ¡Y claro que lo tiene!


Tras años de experiencia, me inclino a decir que el miedo y la ansiedad tiene un significado esencial. Aparece para que pares en seco sobre la sobrecarga física y emocional de tu vida. El monstruo te ha obligado a parar de alguna manera, ha hecho que te giraras sobre ti mismo cuando a lo mejor has pasado la vida mirando hacia afuera, te ha obligado a parar y cuidarte.


En resumen y por seguir con el cine, podrías decir entonces que cuando un Monstruo ha venido a verte, y como en los Gremlins has conseguido entender cómo domesticarlo,  te has convertido en un Cazafantasmas y llegas a entender que tu monstruo te ha enseñado cosas importantes y ha perdido su capacidad de asustar como Sully y Mike Wazowski en Monstruos S.A.


Un abrazo.

María José Santín

Psicologa, Psicoterapeuta Estratégica y Sexóloga

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